Hay libros que son como las historias de amor: aparecen cuando menos los buscábamos y llegan en el momento justo. Descubrí a Austin Kleon una tarde en Londres, mientras caminaba por Shoreditch en busca de arte callejero. Entré a una disquería-librería y ahí estaban: dos libros cuadrados, uno amarillo y el otro negro, con las tapas escritas a mano. Los dos eran de Austin Kleon, autor que hasta ese momento no conocía. Uno se llamaba “Steal like an artist” (Roba como un artista) y el otro “Show your work” (Mostrá tu trabajo). Abrí el primero y boom: explosión. Encontré todas esas cosas que necesitaba que alguien me dijera.

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