Llegué hace unos días a Buenos Aires después de dos años de no estar acá, pero esa es otra historia. La buena noticia fue que dos días después de mi llegada, el cartero dejó dos sobres de libros que pedí por internet en la puerta de mi casa. Un sobre tenía un libro y el otro tenía tres, ambos enviados por correo simple (gratuito), todo en perfectas condiciones. Quienes viven en Argentina sabrán que hasta hace unos meses (cuando escribí este post) no era fácil hacer compras por internet ya que teníamos un límite anual, nos cobraban un impuesto del 35% por cualquier compra hecha en el exterior y la mayoría de los productos que venían de afuera quedaban retenidos en la aduana (e ir a sacarlos era un trámite engorroso y a veces caro). Así que haberlos recibido directamente en la puerta de mi casa fue la felicidad total. Paso a contarles cómo hice.

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