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Cuadernos hechos en Argentina

La semana pasada fui con amigos a Comicópolis, el festival internacional de historietas que se hace en Buenos Aires hace tres años. Después de recorrer los stands de las editoriales, salimos un rato a tomar aire y nos acercamos a mirar una fila de puestos. Cuando vi lo que vendían me volví loca. Fui puesto por puesto diciendo: “¡Ay! ¡Qué lindo! ¡Mirá estos cuadernos!”. Me salió la catadora interior. Como todos me gustaron tanto, pedí tarjetitas para poder investigarlos mejor, así que acá les dejo una lista de fabricantes argentinos de cuadernos. Algunos estaban en los stands de Comicópolis y otros los descubrí en Facebook.

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Una lectora en Londres

Decidí volver a Londres con un objetivo concreto: pasar varias tardes en Waterstones, una de las librerías más grandes de Europa. Conocí Waterstones de casualidad, la primera vez que estuve en Londres, cuando caminaba por Picadilly y vi una vidriera que me llamó la atención. Entré sin imaginarme que me esperaban cinco pisos y un subsuelo de libros y sillones. Estaba viajando sola, así que pasé gran parte de mi estadía metida ahí adentro, con pilas de libros y horas por delante. Unos meses después, cuando vivía en Biarritz (Francia), me obsesioné con volver.

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Cómo comprar libros por internet con envío gratuito a través de Book Depository (sí, a Argentina también)

Llegué hace unos días a Buenos Aires después de dos años de no estar acá, pero esa es otra historia. La buena noticia fue que dos días después de mi llegada, el cartero dejó dos sobres de libros que pedí por internet en la puerta de mi casa. Un sobre tenía un libro y el otro tenía tres, ambos enviados por correo simple (gratuito), todo en perfectas condiciones. Quienes viven en Argentina sabrán que hasta hace unos meses (cuando escribí este post) no era fácil hacer compras por internet ya que teníamos un límite anual, nos cobraban un impuesto del 35% por cualquier compra hecha en el exterior y la mayoría de los productos que venían de afuera quedaban retenidos en la aduana (e ir a sacarlos era un trámite engorroso y a veces caro). Así que haberlos recibido directamente en la puerta de mi casa fue la felicidad total. Paso a contarles cómo hice.

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«Are you human?» y otras charlas TED
para ver el fin de semana

Tarea: entren a ted.com y miren charlas durante toda una tarde. Si fuese directora de un colegio pondría «TED» como materia obligatoria. Es más, habría un auditorio donde pasaríamos estas charlas en loop, sin parar, una tras otra, para que cualquiera pueda sentarse a mirar en cualquier momento. La educación del futuro —no, del futuro no, del presente— está en estas conferencias y en otras tantas charlas y videos que se pueden ver por internet.

Esta mañana me desperté temprano, entré a la web de Ted como quien entra a youtube y me puse a elegir videos al azar. Les dejo algunas charlas, para que se den una panzada. Recomienden otras que les gusten.

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Meditación para principiantes

Hace un tiempo me empezó a llamar la atención la meditación, pero siempre pensé que no era algo para mí. Mi cerebro no se calla nunca, y no es que diga cosas inteligentes todo el tiempo, sino que no para de hablar de lo que sea, por eso pensé que meditar era algo para gente más… espiritual, tranquila, iluminada no sé cómo decirlo. Este video me cambió la percepción de las cosas, así que voy a intentarlo.

Veo caras en las cosas

No sé cuándo fue que empecé a verlas. Un día las caras aparecieron. En Asia me perseguían los naipes, en Europa empezaron a perseguirme las caras. Eran tan obvias que no podía no verlas, a veces me daban ganas de frenar a alguien y preguntarle: «Disculpe, ¿usted no ve esa cara que nos mira? ¿no lo pone un poco nervioso que las cosas tengan ojos?». Pero en vez de hacer eso, empecé a armar una colección de fotos.

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Instrucciones para mirar por la ventana

{ Aviso: este texto NO es de Cortázar, solo está inspirado en él y en sus instrucciones para hacer actividades cotidianas. Pongo esta aclaración porque lo vi circulando en webs y redes como si fuera de su autoría y, si bien es un halago para mí, no quiero ser la autora de un texto apócrifo de este gran escritor! }

Primero, busque una ventana.

Si bien esto puede sonar obvio, antes de elegir la suya tiene que saber que existen varios tipos de ventanas: estáticas y en movimiento, altas y bajas, agrupadas y solitarias. De la combinación entre ventanas altas, agrupadas y en movimiento surgen los aviones; las ventanas altas y estáticas solo se encuentran en los edificios; las bajas y en movimiento suelen reunirse en los autos; y las bajas, estáticas y solitarias son quizá las más frecuentes. Elija la que elija, lo importante es que le quede cómoda y que sirva a sus intereses. No intente mirar por la ventana de un avión si usted se quedó en el aeropuerto, tampoco pretenda verle los zapatos al vecino desde un piso dieciocho.

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Disparador: escribile una carta a una ciudad

Disparador: escribile una carta a una ciudad

Solemos escribirles cartas a personas, pero por qué no hacerlo a una ciudad. Hay cosas que solo ellas pueden entender. Elegí una ciudad que sea importante por algo: quizá fue la primera que conociste cuando saliste de la tuya, tal vez ahí encontraste al futuro amor de tu vida, puede que te hayas sentido como en casa o, al contrario, que no te haya gustado nada. Contale todo lo que sentís en una carta. También podés escribirle a una ciudad que todavía no conocés o que quizá no quieras conocer nunca.

Yo lo hice dos veces: «Carta abierta a una ciudad» es mi carta a Praga y «Carta de despedida a Biarritz» es la que le dediqué a la ciudad francesa donde viví nueve meses.

Este disparador es mío, aunque seguro que está mencionado en algún libro de consignas. Podés encontrar más disparadores para escribir acá.

642 TINY things to write about, la versión pocket

Mi fanatismo por libros como “642 things to write about” es insaciable. Aunque sé que me llevará mucho tiempo completar todas las consignas, si sale un libro nuevo, lo quiero. ¿Por qué? Porque existe. Nada más.

Una tarde estaba mirando fotos en Instagram (busqué el hashtag #642thingstowriteabout) y vi que alguien decía que se le habían regalado uno de los 642Things para su cumple y que era lo mejor que podrían haberle dado. Sí, ya sé, estos libros son lo más. Pero cuando vi la foto dije no puede ser: ¡ES LA VERSIÓN POCKET! Y me sentí como esas nenas que quieren la Barbie nueva, que es igual a la que ya tienen, pero trae UNA MOCHILITA PARA EL PRIMER DÍA DE CLASES OH POR DIOS. O algo así. Y como tengo este problemita de journal veo journal quiero, lo busqué en internet para comprarlo.

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Yo no tuve superhéroe

Escribí este texto para el taller de narrativa y ficción de Pedro Mairal en el 2013. Fue el primer texto que nos encargó y la consigna era: escriban acerca de su superhéroe de la infancia. Tuvimos que leerlo en voz alta en la reunión siguiente y yo casi me muero porque nunca había leído un texto de este estilo en voz alta frente a desconocidos —que terminaron siendo mis amigos, pero recién nos conocíamos—. Acá va mi texto, no le cambié ni una coma, aunque estoy tentada de hacerle varias correcciones.

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Entrevista a Julio Cortázar
en el programa «A fondo» (1977, TVE)

Agradezco que la profesora de Lengua y Literatura de mi colegio nos haya hecho leer Bestiario, de Julio Cortázar. Recuerdo que esos cuentos me causaron mucha impresión ya que era la primera vez que leía algo donde la realidad se mezclaba tanto con la magia y el absurdo, donde lo posible y lo improbable convivían con total naturalidad. Después lo seguí leyendo por mi cuenta, aunque nunca lo suficiente, uno nunca puede tener demasiado de Cortazar. Todavía no me animé a Rayuela, todos los libros tienen su momento y ya llegará el mío.

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Procrastinaciones para amantes del papel

Hace mucho que no paso por acá. No sé si habrá alguien esperando del otro lado, pero si es así, solo quiero decir que este blog es como el correo: tarda pero llega. Es un slow blog. Al volver de este último viaje me di cuenta de que me cuesta mucho retomar los proyectos, sobre todo cuando tenía una rutina muy armada antes de irme. Durante estos meses en Biarritz estuve escribiendo mi segundo libro, preparando un proyecto de fotografía, subiendo posts a Viajando por ahí y a este blog, pero me fui de viaje por tres semanas y me descalibré: volví y no pude hacer nada. A veces siento que cuanto más corto es el viaje, más me cuesta volver a empezar. Vuelvo a mi espacio de trabajo y siento la misma resistencia interna que cuando quiero arrancar con algo nuevo. Y así empieza la procrastinación.

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Las puertas de mi vida

La consigna que salió de la bolsita de 100 ideas era: escribí acerca de (o dibujá) algunas de las puertas de tu vida.

“La puerta rompe el espacio, lo escinde, impide la ósmosis, impone los tabiques: por un lado estoy yo y mi-casa, lo privado, lo doméstico (el espacio recargado con mis propiedades: mi cama, mi moqueta, mi mesa, mi máquina de escribir, mis libros, mis números descabalados de La Nouvelle Revue Française…), por otro lado están los demás, el mundo, lo público, lo político.”

(Georges Perec en Especies de espacios)

La puerta principal de mi casa-cueva está desgastada por la sal. Es azul, tiene la pintura descascarada y los hierros oxidados. A veces, cuando el cartero no encuentra a nadie adentro, me deja las postales y los sobres enganchados en esos hierros. Otras veces se escuchan golpes: son los dueños o algún amigo. La puerta es pesada y tengo que empujarla con las dos manos —a veces con un pie— para entrar. Para cerrarla bien hace falta tirar con fuerza, hasta escuchar un click.

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La escritura cronometrada
(¿Alguien quiere hacer maratones de escritura?)

Escribir con un cronómetro al lado

Natalie Goldberg dice que la unidad básica de las prácticas o sesiones de escritura es el timed exercise o ejercicio cronometrado. Así que antes de sentarse a escribir agarren cualquier reloj con contador o alarma y sigan estos consejos de la autora de «Writing down the bones» (el libro-biblia de escribir.me): “Podés tomarte el tiempo por diez minutos, veinte minutos o una hora. Depende de vos. Al principio podés empezar con menos tiempo y después de una semana aumentarlo, o podés empezar con una hora la primera vez. No importa. Lo que importa es que durante el tiempo que elijas para la sesión, te comprometas con ella y que durante ese tiempo:

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«Flow, el secreto de la felicidad»,
charla TED de Mihaly Csikszentmihalyi

Cuando vi esta charla TED sentí una revelación. Unos días antes había estado hablando con dos amigas de mi prima acerca de las cosas que más nos gustaba hacer: una de ellas era clown y creo que la otra bailaba, y a ambas les apasionaba lo que hacían. Pasaron unos años de esto y no me acuerdo todo con detalle, pero me acuerdo de algo que les dije: “Cuando estoy escribiendo me abstraigo tanto que pierdo el registro de mi cuerpo y me olvido de dónde estoy”. Suele pasarme cuando estoy muy metida en lo que hago: me olvido hasta de comer o dormir. Lo malo es que me trae bastantes dolores de cuello y de espalda, porque estoy mal sentada durante horas y no controlo mi posición.

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Los proyectos nuevos paralizan

“It is true that when we begin anything new, resistances fly in our face.” (Es cierto que cuando empezamos algo nuevo, la resistencia nos pega en la cara). 

– Natalie Goldberg, Writing down the bones

Cuando leí esa frase pensé: «No puedo creer que a ella también le pasa». Tengo un montón de proyectos en la cabeza y me encanta empezar cosas nuevas, pero cuanto más grande es la idea —por ejemplo, un libro— más me cuesta empezar. No es que no quiera, tengo toda la emoción, pienso ideas, tomo apuntes, hago mapas mentales y cuando tengo que sentarme a la compu y empezar no puedo.

Después encontré la ilustración que ven arriba en Syllabus, otro libro genial de Lynda Barry, y pensé gracias por existir, Lynda Barry. Soy experta en girar esa rueda de la no-fortuna. Lo bueno, y esto es cierto, es que la parálisis pasa. Llega un día en el que te sentás como si nada y empezás —y nuestro cerebro es tan caradura de preguntarse ¿por qué no hice esto antes?—. Así somos.

Cosas que hago para escapar

La consigna de hoy, según Keri Smith: “Write a list of all the things you do to escape” (Hacé una lista de las cosas que hacés para escapar)

* Dormir. Mi escape número uno, el que uso en situaciones extremas, como cuando se murió una de mis mejores amigas y me avisaron por teléfono y grité y lloré y a los cinco minutos me quedé dormida con el deseo de despertarme cuando ya no me doliera, o de despertarme y que todo hubiese sido un mal sueño.

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Experiencias como compost

“It takes a while for our experience to sift through our consciousness. Our bodies are garbage heaps: we collect experience, and from the decomposition of the thrown-out eggshells, spinach leaves, coffee grinds, and old steak bones of our minds come nitrogen, heat, and very fertile soil. Out of this fertile soil bloom our poems and stories. But this does not come all at once. It takes time.”

“Lleva un tiempo que nuestras experiencias pasen por nuestra conciencia. Nuestros cuerpos son como tachos de basura: coleccionamos experiencias y de la descomposición de las cáscaras de huevo, las hojas de espinaca, las semillas de café y los huesos de nuestra mente aparecen el nitrógeno, el calor y una tierra muy fértil. De esta tierra fértil crecen nuestros poemas e historias. Pero esto no pasa enseguida. Lleva tiempo”.

– Natalie Goldberg, en Writing down the bones

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Lista de journals para disparar la creatividad

Tengo una obsesión nueva que está pegando fuerte: comprarme journals —o al menos ponerlos en mi wishlist mental—. No encuentro una buena palabra en castellano para traducir journal, porque si bien se puede decir que es un diario, cuaderno o registro diario de experiencias, va más allá de eso: para muchos el journaling es un arte. A grandes rasgos, los journals se pueden dividir en dos tipos:

  1. Los que vienen en blanco
  2. Los que vienen con disparadores o consignas

Un journal en blanco es un cuaderno vacío que vamos llenando como queremos: con textos, dibujos, pinturas, recortes, collages, papeles pegados, stickers, fotos. Estos journals se pueden convertir fácilmente en scrapbooks o álbumes de recortes. Una buena opción para empezar un journal de este tipo son las libretas moleskine.

Los journals que vienen con disparadores son los que me tienen obsesionada. Los descubrí hace poco, cuando me choqué con “642 things to write about”, y desde ese día siento que brotan de las baldosas. Ya sé que yo permito que lleguen a mi vida, pero cada vez que me pongo a investigar en Amazon o Goodreads encuentro alguno nuevo. Así que para compartir esta felicidad —y esta ansiedad por tenerlos todos—acá va una lista de los que más me gustan. No me odien: esto es plata bien invertida.

Journals en mi biblioteca:

* 642 things to write about + 712 more things to write about, publicados por Chronicle Books. Son los culpables de mi adicción. Ya les dediqué un post, pero en resumen: son libros con 642 y 712 consignas de cosas para escribir y vienen con el espacio en blanco para hacerlo ahí mismo. No puedo no amarlos.

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* Q&A a Day: 5 year journal, publicado por Potter Style. También le dediqué un post a este librito. Es una cápsula del tiempo ya que propone responder una pregunta por día durante cinco años. Lo interesante es que las preguntas son 365, así que se responden cinco veces.

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* 642 Tiny things to write about. Este acaba de salir del horno y ya está en camino a mi casa. Es la versión mini de “642 things”, no solo por su tamaño —más bajito que una birome— sino por las consignas que propone y el espacio que da para escribir. Pensado para textos chiquitos.

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* 642 things to draw. También lo pedí y viene en camino. Como su nombre lo indica, da 642 consignas de cosas para dibujar, y como estoy retomando mi relación perdida con el dibujo me dije por qué no. Todos los libros de la colección 642 los publica Chronicle Books. Les recomiendo mucho visitar su web, tienen cosas divinas (aunque no hacen envíos internacionales, solo dentro de EEUU).

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* How to be an explorer of the world, de Keri Smith. Este no es cien por ciento un journal porque no da tanto espacio para escribir, pero tiene consignas que se pueden hacer en conjunto con un journal en blanco. Un gran libro para aprender a prestarle atención a todo lo que nos rodea. Escribí un post al respecto acá. Está disponible en español.

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* This is not a book (Esto no es un libro), de Keri Smith. Todos los libros de Keri Smith son interactivos y por eso me encantan. En This is not a book la premisa es: esto no es un libro, es lo que vos quieras que sea. Así que a partir de propuestas y ejercicios hay que ir convirtiendo ese no-libro en algo propio.

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* The book of questions, por Gregory Stock. Tampoco sé si cataloga estrictamente como journal, pero es un libro que apunta al autoconocimiento, así que creo que puede ir acá. El autor plantea 292 preguntas, una por página, y deja el espacio en blanco para que respondamos. Las preguntas son de este estilo: “La tecnología es parte de nosotros. ¿Qué preferirías: que desaparezcan todos los vehículos motorizados, aparatos de telecomunicación y computadoras, o perder una de tus manos?”, “Si una bola de cristal pudiera decirte la verdad acerca de una cosa de tu persona, tu vida, el futuro o cualquier otra cosa, ¿qué te gustaría saber y por qué?”. Para pensar.

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* 344 questions: The Creative Person’s Do-It-Yourself Guide to Insight, Survival, and Artistic Fulfillment. Este va en la linea del anterior, aunque con preguntas más cortas y apuntadas sobre todo a la creatividad.

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* Living out loud: Activities to Fuel a Creative Life, de Keri Smith. Uno de los primeros libros de Keri Smith. Propone actividades e ideas para vivir de manera creativa. En este post hago una reseña.

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* El diario de las emociones, por Anna Llenas. Este diario está pensado para ayudarte a sentir, reconocer y expresar tus emociones de manera lúdica y creativa. Los ejercicios artísticos están pensados para canalizar las emociones negativas, fomentar las positivas y conocerte más.

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*Listography: your life in lists, de Lisa Nola y Nathaniel Russell. Quiero toda la colección de Listography. Estos libros proponen ordenar nuestra vida en listas. Vienen por temas: listografía del futuro, listografía de viajes, listografía de libros, listografía para chicos, y así.

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* How to be happy (or at least less sad), de Lee Crutchley es un libro de actividades orientado a la autoayuda y a reconocer las emociones. Acaba de salir y lo poco que vi online me pareció interesante.

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* The Steal Like an Artist Journal: A Journal for Creative Kleptomaniacs, de Austin Kleon. Este sale en octubre y lo espero ansiosa. Austin Kleon es autor de dos libros que me gustan mucho: «Show your work» y «Steal like an artist». Durante años la gente le preguntó qué cuaderno les recomendaba, así que decidió hacer uno él.

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* Letters to my future self es una cápsula de tiempo. Este libro-objeto trae 12 hojas que se convierten en sobres para escribirle 12 cartas a nuestro yo del futuro. Cada una tiene un disparador y está pensada para volver a leer dentro de varios años. En este post les cuento más.

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* Extraordinary object observers journal: See the Small and Appreciate It All, de Jenny Bowers. “Alrededor tuyo hay objetos ordinarios que en realidad son extraordinarios —si te tomás el tiempo de mirarlos. Las texturas, las pátinas, las historias. Usá estas páginas para dibujar, escribir y deleitarte con todos los detalles que descubrís”.

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*1 Page at a Time: A Daily Creative Companion, por Adam J. Kurtz. Este también está pensado para usar durante un año seguido. Cada día hay una página con una consigna para completar.

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* Q&A a day for creatives. Este todavía no está publicado ni sé cómo será por dentro, pero ya me gustó. Es de los mismos creadores de Q&A a day: a 5 year journal.

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* I was here: a travel journal for the curious minded, de Kate Pocrass. Un journal a color que te incentiva a mirar los detalles cotidianos mientras estás de viaje. Tiene consignas para practicar en cualquier ciudad y espacio para anotar los hallazgos, los itinerarios y experiencias.

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Journals en mi wishlist:

* Wreck this journal (Destroza este diario), de Keri Smith. Supongo que debe ser el padre de los journals modernos. Al menos fue uno de los primeros que conocí. En “Destroza este diario”, Keri Smith propone justamente eso: destruir, alterar, cortar, romper, revolear, ensuciar y hacer todo tipo de destrucción de manera creativa.

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* List your self: listmaking as the way to self discovery, de Llene Segalove y Paul Bob Velick. También de listas. No lo vi por dentro pero suena interesante ya que propone hacer listas como una manera de autoconocimiento.

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* 365 journal writing ideas: A year of daily journal writing prompts, questions & actions to fill your journal with memories, self-reflection, creativity & direction, de Rossi Fox. Este libro da 365 ideas para completar un journal durante un año: preguntas, disparadores, situaciones, proyectos, sugerencias para escribir o dibujar.

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* The Sketchbook Challenge: Techniques, Prompts, and Inspiration for Achieving Your Creative Goals, de Sue Bleiweiss. ¿Alguna vez te compraste un cuaderno para hacer bocetos (sketchbook) y lo abriste sin saber qué hacer? Este libro te explica todo: qué tipo de cuadernos hay y cómo usarlos. Los temas van desde círculos, texturas, ritmo, símbolos hasta mensajes y objetos cotidianos. Pensado para quienes prefieren expresarse dibujando.

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* The Happiness Project One-Sentence Journal: A Five-Year Record, de Gretchen Rubin. Publicado también por Potter Style (los que hacen Q&A a day) y del mismo estilo del 5-year journal. Este tiene 365 páginas, una por día, pero en vez de tener una pregunta diaria tiene una cita que te invita a escribir una reflexión. También es para usar durante 5 años.

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* How to make a journal of your life, de Dan price. Y para terminar, un libro que te explica, de manera ilustrada y práctica, cómo hacer un diario de tu vida.

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Novedad: publiqué un journal de viajes

Se llama «Mapa subjetivo de viaje» y es un diario interactivo con consignas y disparadores creativos, pensado para que te lo lleves de viaje y lo completes antes, durante y después de tu recorrido. 

Está dividido en tres partes (El plan, El viaje, La vuelta) y tiene 128 páginas a color, ilustradas por María Luque, con consignas de creatividad, observación y reflexión para que completes mientras viajás.

Conseguilo en mi Tienda online.

15 consignas de escritura de Natalie Goldberg

Hoy estuve leyendo «The true secret of writing: connecting life with language», otro libro de Natalie Goldberg, algo así como la secuela de «Writing down the bones». Digo «algo así» porque no lo sentí como una continuación directa del primero, sino un libro enfocado en el Zen y las prácticas de meditación más que en la escritura en sí. Pero tiene propuestas interesantes y me tuvo escribiendo toda la tarde. Acá recopilé algunas de las consignas de escritura del libro. Hagan las que más les llamen la atención. En estos momentos me gustaría tener un espacio físico donde reunirnos y escribir en grupo.

Algunas ideas para empezar a escribir (algunas son para hacer con un tiempo determinado)

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Qué llevo en mi cartuchera

Para escribir este post quisiera estar en casa, donde tengo mis cosas de papelería. O quisiera volver a mi infancia y preadolescencia y sacarle fotos a todas las cartucheras que tuve. La loca de los cuadernos, de las cartucheras y de las mochilas. Pobre mi mamá, ahora pienso en la plata que habrá gastado comprándome esas tres cosas.

Cartucheras recuerdo que tuve de varios tipos:

– las de lata: solían venir con dibujos de Garfield, Silvestre y Piolín, Snoopy. Había de diferentes tamaños, algunas rectangulares y otras como con panza. Casi todas tenían un piso removible que las convertía en espacios de dos pisos. Yo solía escribirles en el interior con liquid paper, y cuando me cansaba de la frase la borraba con la uña y escribía otra.

– las de dos o tres pisos: estas eran la gloria, aunque bastante aparatosas. Parecían cajas. Solían ser con motivos de flores o cuadriculados, y por encima de la tela tenían un plástico que las protegía. Tenían dos o tres pisos y se abrían como libros. Cada piso tenía su propio cierre, y algunas incluso tenían dos sobres en el exterior —en las tapas— que se cerraban con velcro y servían para guardar cositas.

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El 5-year journal: 365 preguntas para responder durante 5 años

Estoy en una etapa en la que me cuesta mucho leer libros enteros. Quizá mi mente está demasiado fragmentada y todo me distrae. Estoy haciendo tantas cosas a la vez que me cuesta enfocarme en una sola. A la vez, estoy muy enganchada con los libros interactivos, que más que libros son cuadernos de actividades y disparadores (como el de «642 things to write about» que ya les comenté). Así que mi relación actual con los libros no es tanto de lectura sino de acción: me gusta que me propongan cosas.

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Carta a mi futura yo

21 de abril de 2015

Querida Aniko de 39 años:

Antes que nada: ¡39! ¿Te acordás cuando creías que nunca ibas a crecer? ¿Qué se siente estar a un paso de los cuarenta? Creo que tengo más preguntas que cosas para contarte. ¿Tenés hijos? O, mejor dicho: ¿cuántos hijos tenés? ¿Tres como querías? ¿O quizá con uno fue suficiente? ¿O te emocionaste y ya vas por el cuarto? ¿Cómo serás como madre? ¿Cumpliste tu sueño de la casa rodante? ¿Estás educando a tus hijos mientras viajás? Me intriga mucho conocerte… ¿Cuántos libros publicaste? ¿En cuántos países estuviste? ¿Alguien se murió? ¿Cuántas veces lloraste? ¿Tenés gatos? ¿Aprendiste a no enojarte por cosas que no valen la pena?

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«5 maneras de destruir tus sueños»,
charla TED de Bel Pesce

Bel Pesce, emprendedora y escritora brasileña, dice que hay cinco maneras de destruir nuestros sueños:

1. Creer en el éxito repentino.

2. Creer que otro tiene las respuestas para nosotros.

3. Asentarse cuando el crecimiento está garantizado.

4. Creer que la culpa es de otro.

5. Creer que lo único que importa son los sueños en sí.

Y estas cinco creencias son aplicables a cualquier rubro o profesión en la que querramos desarrollarnos. Los invito a ver esta charla cortita e inspiradora.

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Me olvidé las antiparras

Puede que este texto sea algo así como la segunda parte de «Empecé natación», de la serie La vida en Biarritz que publiqué en Viajando por ahí.

Salgo apurada. La pileta cierra a las cinco y ya son las cuatro. Tengo diez minutos de caminata, y entre que me cambio y todo eso voy a terminar entrando al agua a las cuatro y veinte. Camino rápido, pero voy con pocas ganas. Me encanta nadar, pero ir a la pileta es algo que me cuesta mucho: recién disfruto el ritual cuando estoy adentro del agua, todo lo que viene antes me parece odioso. Hace un mes que retomé natación, estoy yendo entre dos y tres veces por semana y me siento muy bien. Las ideas me fluyen mucho mejor en el agua.

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Las páginas matutinas

En su libro “El camino del artista”, Julia Cameron dice que hay dos herramientas fundamentales para nuestra recuperación creativa: las morning pages (páginas matutinas) y los artist dates (citas de artista). Un despertar creativo, dice, requiere un uso consistente de ambas disciplinas. Pero, ¿qué son las páginas matutinas? (De las citas de artista hablaré en otro post.)

“Dicho de manera simple, las páginas matutinas son tres páginas de fluir de conciencia escritas a mano”, dice Cameron. Su propuesta es que lo primero que hagamos al levantarnos cada mañana sea agarrar un cuaderno y llenar tres hojas con lo que se nos venga a la cabeza. “No hay una manera incorrecta de hacer las páginas matutinas. Este fluir de conciencia no tiene por qué ser arte. Tampoco tiene que ser escritura. La escritura es solo un medio. El objetivo de estas páginas es mover la mano y escribir lo que salga. Nada es demasiado estúpido, raro o insignificante como para no ser incluido”. Nadie debe leer tus páginas matutinas excepto vos. Y vos tampoco deberías leerlas enseguida. Escribilas durante ocho semanas y releelas después.

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