Abrí este blog mientras escribía “El síndrome de París”, mi segundo libro, en el invierno de Biarritz, en parte por el vicio de procrastinar y en parte para no sentirme tan sola mientras trabajaba. Casi todos los posts que aparecen en escribir.me son un reflejo de mi proceso de trabajo:
escribí borradores de mierda aunque me costó mucho dejarlos salir,
usé el Scrivener para hacer los primeros textos y estructurar los capítulos,
escribí mis sueños todas las mañanas,
tomé clases por Skillshare,
hice un registro constante de mis días,
leí a todos los autores que hablan acerca del proceso de escritura,
usé la web de Fundeu para todas mis dudas gramaticales,
dejé que las experiencias se convirtieran en compost,
tuve momentos en los que me sentí paralizada,
descubrí que la escritura hace que el cuerpo duela.

Y entendí que para escribir un libro hay una sola fórmula: sentarse y escribir.

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