En su libro «Bird by bird», Anne Lamott cuenta que en su escritorio tiene un one-inch frame, un marco con un agujero de una pulgada, algo más chico que un sobre de azúcar. Lo usa como recordatorio: «Me recuerda que todo lo que tengo que hacer es escribir lo mismo que vería a través de un marco de una pulgada. Es todo lo que tengo que hacer por el momento. Lo que voy a hacer ahora, por ejemplo, es escribir ese párrafo que establece la historia en mi ciudad natal, en los años cincuenta, cuando los trenes todavía pasaban. Voy a pintar un cuadro de eso, en palabras, en mi procesador de texto. O todo lo que voy a hacer es describir al personaje principal cuando lo vemos por primera vez».

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