Le dije chau al Word —el procesador de texto que todos usamos por default— hace más de cinco años. Un día lo cerré y nunca más tuve necesidad de abrirlo. Cuando cambié de computadora ni lo instalé. El culpable de esto fue Lucas, un amigo de un amigo.

Cuando lo conocí, Lucas estaba escribiendo una novela. Yo estaba en Buenos Aires, entre viaje y viaje, y con ganas de escribir un libro. Cuando le conté, me dijo:

—Usá Scrivener.

—¿El qué?

—Scrivener, es un programa para escritores. Vas a ver que no volvés a abrir el Word.

Lo anoté en una servilleta para no olvidarme y cuando volví a casa investigué al tal Scrivener. Me bajé la versión de prueba y antes de que terminara el mes de uso gratuito lo compré. (Cuesta 45 dólares y lo conseguís en la web de Literature and Latte). Nunca más volví a usar el word, pero si Lucas nunca me hubiese hablado acerca de este programa, puede que nunca lo haya descubierto. ¿Por qué? Porque no pensé que podían existir aplicaciones pensadas para escribir (me respondo: en internet existe todo). Y creo que mi teoría es válida, porque cada vez que le pregunto a alguien que escribe con qué programa lo hace, la respuesta es la default: word.

¿Qué tiene Scrivener que lo haga distinto? Te permite encarar tus textos de manera global y trabajar no solo en el contenido sino en la estructura y en la “metadata”. No hace falta que escribas todo tu libro en un solo archivo eterno, no que separes cada capítulo en archivos distintos, ni que te vayas moviendo de documento a documento en busca de información. Este programa te permite tener todo junto, en una misma pantalla: tus textos, los capítulos, la información externa que necesites, los outlines. Es como un escritorio donde tenés todo desparramado y a la vista.

screens2-std

A grandes rasgos, Scrivener está organizado así:

* En el costado izquierdo, las tres carpetas principales de tu proyecto (un archivo de Scrivener es un proyecto): “Draft” (el borrador, donde irás guardando todos los textos que compongan tu libro), “Research” (la carpeta donde podés guardar tu material de investigación en distintos formatos: texto, pdf, audio, fotos), y “Trash” (lo que vas descartando).

* Al lado, una sinopsis (yo casi siempre tengo cerrada esta opción).

* En el medio, el editor de texto en sí, con todas las opciones para darle formato al texto.

* En el costado derecho, las anotaciones extra: palabras clave del capítulo, metadata, notas, pies de página, comentarios.

Hay varias maneras de visualizar tu proyecto. También podés verlo como tarjetas o post-its pegados en un corcho, para organizarte de manera más visual:

screens2-cork

O podés escribir en modo zen, sin distracciones:

zen-scrivener

En mi proyecto de Scrivener “viajando por ahí” escribo y guardo todos los textos de ese blog:

vpa-scrivenerScrivener está pensando para escribir el primer borrador de tu obra —ya sea un libro, novela, obra de teatro, película— pero no para hacer el diseño del libro en sí (para eso uso Adobe InDesign). Podés importar tus documentos de word y trabajarlos en Scrivener, y podés exportar todo en varios formatos.

Este programa está lleno de opciones, les recomiendo que se bajen la versión de prueba y lo usen por unos días. Para mí fue un antes y un después. Y quiero evangelizar. Todo sea por escribir más cómodos.

* Scrivener está a la venta en la web de Literature and Latte y cuesta 45 usd.