No sé mucho acerca de Shinzi Katoh. Solo que es japonés e ilustrador, y que sus diseños me hacen volver a ser una nena. Descubrí su trabajo en una librería de Vancouver (Canadá), cuando me encontré con un cuaderno ilustrado por él. Es el que aparece en la foto de abajo, de tapa amarilla. Si estuviese en Buenos Aires le sacaría una foto de cuerpo entero (?), pero hasta que no vuelva esto es lo que tengo. Lo vi y me enamoré de la simplicidad del diseño, de esa nena con su gato, de la frase en francés que en ese momento —y durante varios años— no entendí. Decía: tu peux venir quand tu veux. Ahora sé que eso significa “podés venir cuando quieras”. Lo compré junto con el de Los Beatles que también aparece en la foto —y que uso para escribir mis sueños— y fue la primera vez que escribí en un cuaderno con hojas amarillas. El nombre Shinzi Katoh me quedó grabado, pero nunca vi nada más de él. Hasta que viajé a Alemania.

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Estaba caminando por Regensburg con mi familia cuando vi una papelería y entré. Si digo que me quedé una hora y media adentro me quedo corta. Hubiese pasado el día entero. Tenía de todo y organizado en varios cuartos: lápices, marcadores, stickers, postales, carpetas, posters, objetos de decoración, materiales para artesanía. El del fondo estaba lleno —repleto— de cuadernos. Casi me agarra un infarto. Cuando entro a papelerías y librerías me dan ataques de ansiedad, porque:

a) quiero todo
b) quiero todo
c) no voy a poder llevarme todo
d) no voy a poder leer todo ni usar todo ni aunque viva cuatro vidas
e) ¿ya dije que quiero todo?

Si bien ya estaba en la onda Moleskine, decidí darme un gusto y llevarme algún cuaderno con dibujitos en la tapa. Había tanto para ver y elegir que no sabía por dónde empezar. No estaba preparada ni me lo esperaba, pero en alguna de las mesas los vi: dibujos que me recordaron a ese cuaderno de la nena con el gato en la cartera que me había comprado hacía siete años en Canadá. Y cuando leí el nombre del ilustrador lo reconocí enseguida: Shinzi Katoh otra vez, persiguiéndome desde Norteamérica hasta Europa.

Esos cuadernos tenían otro formato, eran más chicos, como los que usaba en el colegio pero con menos hojas. Y lo mejor de todo fue que no estaban tan caros: creo que € 3 cada uno o menos. Me llevé tres. Son estos, los mismos que forman parte del logo de este blog:

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En su página web, Shinzi Katoh se presenta como alguien que diseña objetos con happy thoughts (pensamientos positivos) para hacer feliz a la gente. Lo logra, al menos conmigo. Este ilustrador japonés forma parte del zakka, una movida de arte y cosas hechas a mano que nació en Japón y que hace énfasis en la simpleza y la magia de las cosas cotidianas. Algunos definen al zakka como el arte de encontrar sabiduría o conocimiento en lo ordinario y mundano: algo zakka mejora tu casa, tu apariencia y tu vida. Debe ser por eso que Shinzi Katoh no se queda en las dos dimensiones del papel y pone su sello en todo tipo de objetos domésticos: bolsos, lunch bags, calendarios, platos, cubiertos, tazas, bowls para arroz, palitos chinos, toallas, accesorios para el pelo, ropa, objetos para bebés, fundas para teléfonos…

Una noche de insomnio no me pude contener y entré a ver su tienda online. Para qué. Dos horas después ya había mandado a pedir un paquete desde Japón con cuadernos, postales, papel de carta y mini-mini-naipes. Llegó unas tres semanas después y lo abrí como si fuese un regalo de cumpleaños. Yo no sabía que un buzón podía traerme tantas alegrías: las postales que me mandan mis lectores, los libros que pido por internet y estas cosas lindas que me trae el cartero. Espero que el correo nunca desaparezca.

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Todo esto me llegó en la cajita feliz a nombre de “Amiko Villaiba”. Lo más gracioso es que en Japón escribieron bien mi nombre (lo vi en las etiquetas) y se ve que cuando el paquete entró a Francia vieron mi nombre, vieron que era de Japón y dijeron: má sí, esta se debe llamar Amiko, y reescribieron la etiqueta.

 

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También traía este mini-mini-mazo de cartas que ya fue directo a mi cajita Beatle.

Como decía, no sé mucho de Shinzi Katoh. Solo que hace ilustraciones para chicos y grandes, que sus obras fueron exhibidas en museos y que vive en Nueva York. Y que, a través de su arte, sus dibujos delicados, sus detalles y su simpleza se dedica a hacer feliz a gente como yo.

* Si quieren ver o comprar sus productos, les recomiendo que pasen por su Tienda. Cuidado que es un camino de ida.

* Esta nota del NY Times explica un poco mejor qué es el zakka: “More than a consumer fad”

* Y si quieren tener una sobredosis de cositas lindas, miren esta búsqueda de Pinterest: Shinzi Katoh.